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V Conferencia Internacional de Barcelona sobre Educación Superior
La educacin superior comprometida con la sostenibilidad: del comprender al actuar |
Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) 23 al 25 de noviembre de 2010 |
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GUNI se suma al trabajo sobre la contribución de la educación superior a la sostenibilidad se está realizando desde organismos internacionales, programas específicos de Naciones Unidas, redes e instituciones de educación en el mundo, con la convicción de que el mayor reto de la educación superior consiste en poner el conocimiento al servicio de la transformación social. Un proceso que en el momento actual significa transitar hacia la sostenibilidad.
La V Conferencia Internacional de Barcelona sobre Educación Superior se propone analizar cómo se está transformando la educación superior en el mundo para contribuir a la articulación del paradigma de la sostenibilidad así cómo identificar los aspectos de esa transformación con el fin de debatir y consensuar las vías de acción en las que hay que avanzar.
La noción de sostenibilidad, presentada en 1987 en el Informe Brundtland ha seguido una larga evolución hasta nuestros días. Surgió asociada a la voluntad de promover un cambio en el modelo de desarrollo económico y ha ido acompañando las reflexiones sociales, políticas y culturales preocupadas por un futuro ambiental y socialmente más justo.
En pocos años ha madurado un consenso social en el que se percibe la necesidad de crear las bases de una cultura capaz de generar comportamientos responsables de las personas consigo mismas y con la naturaleza; preparadas para responder a los retos de una civilización planetaria y plural; con herramientas éticas y cognitivas adecuadas para impulsar nuevos modelos de desarrollo socioeconómico; con una visión amplia de las necesidades que compartimos como humanos y de las capacidades que cada persona y cultura puede aportar para un futuro común y solidario.
Este cambio de percepción no ha ido claramente acompañado de un cambio de rumbo en las políticas educativas, económicas ni sociales. Vivimos una tensión entre la necesidad de cambio, la falta de una cosmovisión capaz de orientarlo y la ausencia de herramientas adecuadas para realizarlo.
El contexto educativo ha sido testimonio de este cambio de conciencia social. Como corresponde a su función de acompañar al crecimiento interior y cognitivo de las personas, así como de capacitarlas para su interacción social, debería ser el ámbito más directamente implicado en esta transición y el que, a su vez, se ha visto más desatendido para anticipar, proponer y responder a los retos del cambio cultural que estamos viviendo.
Sin embargo, se ha alcanzado un nivel de consenso importante como resultado de los encuentros internacionales realizados para debatir la situación del mundo a escala global. Hoy en día, estamos en condiciones de documentar la interrelación entre los distintos problemas ambientales, sociales, económicos y humanos; así como la vinculación entre la pobreza de unos y la inviabilidad de un modelo económico expansivo y sin conciencia de los límites de otros. Tenemos un mapa global de los problemas del mundo y esta visión nos permite afirmar que cuando abogamos por la introducción de la sostenibilidad en nuestra forma de habitar la Tierra, estamos hablando de la creación de una nueva cultura. Y que, por tanto, al decir sostenibilidad, estamos significando un nuevo paradigma desde donde pensar y articular nuevas formas de vida, de relación y de comprensión de nuestro lugar en el mundo.
En la creación de este nuevo marco han sido clave los Objetivos de la Década de Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible (2005-2014) en los que se propuso integrar los principios, valores y prácticas del desarrollo sostenible en todos los aspectos de la educación y el aprendizaje. Después de cinco años, principios como la interdisciplinariedad, el trabajo en red, o el enfoque local del conocimiento, forman la base del lenguaje sobre el que se están construyendo nuevos referentes para la educación.
Ejemplo de este lenguaje es el texto de la Declaración de Bonn, resultado de la Conferencia Mundial sobre Educación para el Desarrollo Sostenible (UNESCO, 2009), donde se asumen como punto de partida principios de la sostenibilidad, como la interdependencia de las dimensiones económica-social-cultural en una perspectiva temporal amplia, así como la contextualización del conocimiento o la capacidad de tratar con las incertidumbres para resolver problemas complejos, asimismo propone incorporar los aspectos de la sostenibilidad a través del enfoque sistémico e integrado.
Finalmente invita a los diferentes actores empresariales, sociedad civil, comunidades locales y comunidad científica a comprometerse en un trabajo en red con las instituciones de educación y las redes de educación para el desarrollo sostenible.
En la misma línea está el Comunicado que emitió la Conferencia Mundial sobre Educación Superior (UNESCO, 2009) donde, enfatizando la responsabilidad social de la educación superior que deriva de su valor como bien público, incide en la necesidad de avanzar en nuestra comprensión multidimensional, desde las dimensiones social, económica, científica y cultural, de los retos globales, como son el cambio climático, el acceso al agua, el diálogo intercultural, las energías renovables o la salud pública, para orientar a la sociedad con la generación de un conocimiento que permita contribuir adecuadamente a su solución. La agenda global de la educación deber contribuir, señala el texto, a la erradicación de la pobreza, al desarrollo sostenible y al progreso hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) acordados internacionalmente, así como el programa de Educación para Todos (EFA).